Raros y absurdos

Bebidas que desafían el paladar…

George R. Phoenix

Si piensas que la cerveza de guayusa, originaria de la Amazonía, es exótica, prepárate. Alrededor del mundo existen bebidas que desafían no solo el paladar, sino también el sentido común y, en algunos casos, el estómago.

Aquí una selección de las bebidas alcohólicas más raras (y perturbadoras):

1. Brindis de la fauna.

En algunas culturas, se cree que sumergir animales en alcohol transfiere sus propiedades al bebedor.

  • Vino de Crías de Ratón (China/Corea): Se introducen ratones de apenas dos o tres días de nacidos (aún sin pelo y con los ojos cerrados) en botellas de vino de arroz. Se deja fermentar por un año. Se dice que cura el asma y enfermedades del hígado.
  • Vino de Gaviota (Círculo Polar Ártico): Inventado por los inuit para combatir el frío. La receta es tan cruda como el clima: se coloca una gaviota muerta entera en una botella con agua y se deja fermentar al sol. Quienes lo han probado dicen que el sabor es «indescriptiblemente horrible».
  • Cerveza de Testículo de Ballena (Islandia): La cervecería Steðji lanzó esta bebida elaborada con testículos de ballena ahumados en estiércol de oveja. Es una tradición vinculada al festival de invierno Thor rablót.
  • Vino de Serpiente o Escorpión (Sudeste Asiático): Una cobra o un escorpión entero se sumerge en licor de arroz. El veneno se neutraliza por el etanol, dejando una bebida que se consume como afrodisíaco.

2. Las excentricidades…

Aquí la rareza viene de la mano del marketing extremo o la experimentación química.

Cerveza de Pizza (EE. UU.): La Mamma Mia! Pizza Beer se elabora macerando pizzas enteras (tomate, ajo, orégano, albahaca) en el proceso de producción. Básicamente, es una cena líquida.

Cerveza «The End of History» (Escocia): Producida por BrewDog, no es rara por su sabor, sino por su empaque: la botella está insertada dentro del cuerpo de un animal disecado (ardillas o armiños). Además, tiene un 55% de alcohol.

Anty Gin (Inglaterra): Una ginebra elaborada con la esencia de 62 hormigas rojas por botella. Las hormigas aportan notas cítricas naturales debido al ácido fórmico que producen.


3. El factor «Asco».

Estas bebidas llevan el concepto de «fermentación» a un nivel extremo.

Kumis. Asia Central.

Leche de yegua fermentada. Tiene una textura carbonatada y un sabor agrio muy fuerte.

Ttongsul. Corea del Sur.

Un vino medicinal antiguo elaborado con heces humanas (de niños) fermentadas con alcohol de arroz. Se dice que cura huesos rotos.

Chicha de Masticar. Amazonas.

Tradicionalmente, las mujeres mastican la yuca y la escupen en un recipiente; las enzimas de la saliva convierten el almidón en azúcar para la fermentación.


4. El Cóctel más peligroso.

En el Sourdough Saloon de Dawson City, Canadá, puedes pedir un shot de whisky con un ingrediente muy especial: un dedo del pie humano real, momificado y en escabeche. Este cóctel tiene nombre y apellido: SOURTOE COCKTAIL.

Si la lista anterior te pareció extraña, el mundo del whisky tiene su propia categoría de «prohibidos» y experimentos que rozan la locura. Aquí no solo hablamos de ingredientes, sino de métodos de envejecimiento que parecen sacados de una película de ciencia ficción.

1. Con «ADN» animal.

Si creías que el vino de serpiente era lo único, los destiladores de whisky han ido un paso más allá:

  • Deerslayer Venison Whiskey (EE. UU.): Elaborado por Tamworth Distilling, este whisky se destila con carne de venado real (completamente limpia y ahumada). El resultado es un licor con notas de caza, pimienta y arándanos. Es básicamente un asado en un vaso.
  • Crab Trapper (EE. UU.): De la misma destilería, este whisky se hace con un destilado de cangrejos verdes (una especie invasora), maíz y una mezcla de especias para mariscos. Dicen que sabe a fuego de campamento en la playa.
  • Fishky (Alemania): Un experimento fallido (o brillante, según a quién preguntes). Es un whisky escocés que fue terminado en un barril que antes contuvo arenques en salmuera. El resultado es un whisky con un aroma a pescado tan potente que se volvió legendario entre los coleccionistas de lo bizarro.

2. Métodos absurdos.

A veces el «qué» no es tan raro como el «dónde»:

  • Whiskies del Espacio (Ardbeg): En 2011, la destilería Ardbeg envió viales de su whisky a la Estación Espacial Internacional para ver cómo la gravedad cero afectaba la interacción del destilado con la madera de roble. Al regresar, descubrieron que el sabor era «antiséptico, con notas de caucho quemado y pescado ahumado».
  • Envejecimiento Elemental (Bearface, Canadá): En lugar de bodegas con clima controlado, usan contenedores de metal expuestos a la intemperie del ártico canadiense. Los cambios extremos de temperatura hacen que la madera se contraiga y expanda violentamente, «golpeando» al whisky con el sabor del barril.
  • Whisky de Alta Mar (Jefferson’s Ocean): Los barriles se cargan en barcos que recorren el mundo, cruzando el ecuador varias veces. El balanceo constante del océano y el aire salino aceleran el envejecimiento, dándole un toque de salitre natural.

3. Ingredientes extraños.

  • Abasolo (México): El primer whisky hecho 100% de maíz ancestral cacahuazintle, utilizando la técnica de nixtamalización (la misma que se usa para hacer tortillas). Sabe a maíz tostado, miel y vainilla.
  • Whisky de Orina (Gilpin Family Whisky): Este es más un proyecto artístico-científico que un producto comercial. James Gilpin diseñó un proceso para filtrar la orina de pacientes diabéticos (rica en azúcar) para fermentarla y destilar whisky. Aviso: No está a la venta por razones obvias.
  • Skrewball (EE. UU.): Aunque ya es muy popular, el whisky de mantequilla de maní rompió todos los esquemas de los puristas, mezclando lo salado y grasoso del maní con el ardor del bourbon.

4. Rey del humo: Octomore.

No es raro por su ingrediente, sino por su intensidad. Es conocido como el whisky más turvado (ahumado) del mundo. Mientras que un whisky ahumado normal tiene unas 30-40 ppm (partes por millón de fenoles), Octomore ha llegado a los 309 ppm. Beberlo es como lamer el fondo de una chimenea que ha estado encendida por cien años.


Conseguir estas botellas es entrar en el terreno de los coleccionistas y las importaciones de lujo. Al ser ediciones limitadas o experimentos de destilerías boutique, no las encontrarás en supermercados.

Aquí la hoja de ruta para rastrear estas «rarezas» en el mercado digital:

1. Santuario online.

MASTER OF MALT y THE WHISKY EXCHANGE son las dos tiendas más grandes del mundo con sede en el Reino Unido. Son las únicas que suelen tener stock de locuras como el Fishky o las ediciones espaciales de Ardbeg.

  • Qué buscar: Filtra por «Independent Bottlings» o «Experimental Casks».
  • El reto: El envío de alcohol a Ecuador es complejo por temas de aduana (requiere permisos de importación y registros sanitarios si es para venta). Si tienes un casillero en Miami, es mucho más sencillo recibirlo allá y traerlo como equipaje personal.

2. Whiskies de «Comida».

Si buscas el Deerslayer o el Crab Trapper, debes ir directo a la fuente:

  • Web: Tamworth Distilling (New Hampshire, EE. UU.).
  • Nota: Generalmente solo hacen envíos dentro de Estados Unidos, por lo que necesitarás un contacto o un servicio de Courier que acepte líquidos inflamables (el whisky lo es).

3. Maíz Mexicano (Abasolo).

ES el más «fácil» de conseguir en la región.

  • Dónde: Puedes buscar en tiendas departamentales de lujo en México (como El Palacio de Hierro) o en Amazon México. Al ser un producto de exportación fuerte, ya empieza a aparecer en algunos Duty Free de aeropuertos grandes (Bogotá, Ciudad de México, Panamá).

4. El Octomore.

  • Dónde: Bruichladdich Distillery.
  • Precio: Prepárate para pagar entre US$ 200 y US$ 400 por botella, dependiendo de la edición (buscan números como 14.1, 14.2, etc.).