10 irresistibles bebidas de los japoneses, a la conquista del planeta
Descubrimos qué beben realmente los japoneses y las costumbres que convierten cada vaso en parte de su cultura.
🟦 Miguel Karisawa
Los japoneses pueden fabricar trenes que llegan cuando deben, robots capaces de atender un hotel y retretes que parecen haber estudiado ingeniería aeroespacial. Pero cuando llega la hora de beber, conservan una sorprendente mezcla de tradición, ceremonia y sencillez.
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Preguntarse qué beben los japoneses lleva inevitablemente al sake. Sin embargo, quedarse ahí sería como explicar la gastronomía española hablando únicamente de la paella.
En Japón se bebe cerveza en los izakaya, whisky con soda después del trabajo, shōchū en distintas regiones, té verde durante todo el día y café comprado incluso en máquinas expendedoras. También existen bebidas fermentadas, refrescos peculiares y combinaciones que muestran hasta qué punto el país sabe importar costumbres extranjeras y convertirlas en algo inequívocamente japonés.
Y hay una primera sorpresa. El famoso sake ni siquiera es lo que muchos occidentales creen que es.
1. Sake: la bebida número uno de los japoneses
Si existe una bebida capaz de representar internacionalmente a Japón, es el sake, conocido en el país también como nihonshu.
Se obtiene mediante la fermentación de arroz, agua, levadura y koji, un cultivo esencial en numerosos alimentos fermentados japoneses. Técnicamente, su elaboración guarda más semejanzas con la producción de cerveza que con la del vino, aunque frecuentemente se lo describa como «vino de arroz».
El sake forma parte de la cultura japonesa desde hace siglos y aparece en ceremonias religiosas, bodas, celebraciones y reuniones sociales. La Japan Sake and Shochu Makers Association subraya precisamente que esta bebida trasciende el simple consumo y ocupa un lugar tradicional y ceremonial dentro de la sociedad japonesa.
Puede beberse frío, a temperatura ambiente o caliente, dependiendo del tipo de sake, la época del año y las preferencias personales. Entre sus categorías más conocidas están:
- Junmai
- Honjozo
- Ginjo
- Daiginjo
- Junmai Ginjo
- Junmai Daiginjo
El daiginjo, por ejemplo, suele elaborarse con arroz muy pulido y puede presentar aromas delicados, frutales y florales. Pero una advertencia para el recién llegado: más caro no significa automáticamente que vaya a gustarle más.
La propia Organización Nacional de Turismo de Japón señala que el grado de pulido o la denominación junmai no deben interpretarse por sí solos como garantías absolutas de calidad. En otras palabras: incluso en Japón, la etiqueta no sustituye al paladar.
2. Shōchū: el gran desconocido fuera de Japón
Mientras el sake acumula fama internacional, el shōchū continúa siendo uno de los grandes secretos japoneses para muchos consumidores extranjeros.
A diferencia del sake, que es fermentado, el shōchū es destilado. Puede producirse a partir de diferentes ingredientes, entre ellos arroz, cebada y batata. Sus características cambian considerablemente dependiendo de la materia prima y de la región donde se elabore.
El shōchū está especialmente vinculado al sur de Japón, y determinados estilos poseen una poderosa identidad regional. Puede beberse:
- solo;
- con hielo;
- diluido con agua fría;
- con agua caliente;
- mezclado con soda.
Es una bebida menos ceremonial que el sake y extraordinariamente adaptable a la mesa japonesa. El Ministerio de Agricultura japonés menciona, por ejemplo, numerosos platos regionales tradicionalmente acompañados por shōchū, una señal de su profunda integración en la gastronomía local.

▶️ Los whiskys japoneses invaden las whiskerías.
3. Whisky japonés: el alumno supera al maestro
Pocos fenómenos han alterado tanto el mundo de las bebidas prémium como el crecimiento internacional del whisky japonés.
Japón aprendió originalmente de la tradición escocesa. Después hizo algo muy japonés: estudiar cada detalle, perfeccionarlo pacientemente y desarrollar su propia personalidad. Marcas como Yamazaki, Hibiki, Hakushu y Nikka ayudaron a transformar el whisky japonés en objeto de deseo entre coleccionistas y aficionados.
El estilo japonés suele asociarse con el equilibrio, la precisión y una cierta delicadeza, aunque resulta imposible reducir toda su producción a una única fórmula. Sin embargo, el verdadero secreto del whisky en Japón posiblemente no esté en las botellas que alcanzan precios extraordinarios en las subastas. Está en un vaso alto lleno de hielo y soda.
4. Highball: whisky para todos los días
El highball japonés es extraordinariamente simple: Whisky + soda + hielo. Y precisamente ahí reside su encanto.
En Japón se ha convertido en una forma muy popular de consumir whisky porque produce una bebida fresca, ligera y especialmente apropiada para acompañar comida.
Su preparación, aparentemente elemental, puede tomarse bastante en serio: hielo sólido, vaso frío, cantidad medida de whisky, abundante soda y una mezcla cuidadosa para conservar la carbonatación.
Es una demostración muy japonesa de que hacer algo sencillo perfectamente puede resultar más difícil que hacer algo complicado. En un izakaya —la típica taberna japonesa— pedir un highball resulta tan natural como pedir una cerveza.
5. Cerveza: protagonista de los izakaya
Quien imagine a los japoneses pasando las noches levantando pequeñas copitas de sake descubrirá pronto otra realidad: Japón es también un país cervecero. La cerveza es una presencia habitual en restaurantes, reuniones laborales, celebraciones e izakaya.
Asahi, Kirin, Sapporo y Suntory son algunos de los grandes nombres históricos del mercado japonés. Una escena clásica después de la jornada laboral consiste en compañeros sentados alrededor de una mesa, pequeños platos llegando sin descanso y grandes vasos de cerveza fría circulando entre ellos.
La guía oficial de turismo de Japón incluso considera la cerveza helada una de las experiencias esenciales de una visita a un izakaya. Antes de beber aparece una palabra indispensable: Kanpai!
Es el equivalente japonés de nuestro «¡Salud!». Y, como sucede tantas veces en Japón, beber no es únicamente llevar líquido a la boca. También es un acto social.
6. Chu-hi: el trago japonés que parece un refresco
Entre las bebidas populares de bares, supermercados y tiendas de conveniencia aparece el chu-hi, abreviatura de shōchū highball. Tradicionalmente, combina shōchū, agua carbonatada y sabores frutales. Limón, lima y uva figuran entre las versiones conocidas.
Actualmente, existen numerosas variantes listas para beber en lata. Y aquí existe una pequeña trampa para el turista desprevenido. Algunos envases parecen inocentes refrescos de frutas. No necesariamente lo son. Conviene mirar el porcentaje de alcohol antes de beber alegremente varias latas pensando que uno ha encontrado una nueva limonada japonesa.
7. Umeshu: dulce sabor de la ciruela japonesa
Otra bebida clásica es el umeshu, elaborado tradicionalmente macerando ume —fruto relacionado con el albaricoque y frecuentemente llamado ciruela japonesa— con alcohol y azúcar. El resultado suele ser dulce, afrutado y muy accesible incluso para personas poco acostumbradas a bebidas alcohólicas intensas.
Puede tomarse con hielo, solo, con agua o combinado con soda. Es también una presencia habitual en los izakaya. Su dulzor lo convierte en una puerta de entrada particularmente amable al mundo de las bebidas japonesas.
8. Awamori: el espíritu de Okinawa
Viajar hacia Okinawa significa encontrarse con otra bebida histórica: el awamori. Es un destilado tradicional estrechamente asociado con las islas de Okinawa y posee características propias que lo diferencian del sake y del shōchū convencional.
La diversidad alcohólica japonesa resulta precisamente fascinante porque muchas bebidas no pueden separarse del lugar donde nacieron. Japón no posee una única tradición de bebida. Posee muchas.
El sake puede contar la historia del arroz y de las antiguas ceremonias; el shōchū habla del sur del país; el awamori conduce a Okinawa; y el whisky recuerda la extraordinaria capacidad japonesa para asimilar una tradición extranjera y reinterpretarla.
9. Té verde: la bebida más japonesa de todas
Hasta ahora hemos hablado bastante de alcohol. Pero si queremos responder seriamente qué beben los japoneses, debemos abandonar el bar y entrar en la vida cotidiana.
Ahí aparece el té verde. Probablemente ninguna bebida esté más íntimamente ligada a Japón. El sencha es una de sus variedades más conocidas. También encontramos matcha, genmaicha, hojicha y numerosos estilos regionales.
El matcha es especialmente famoso internacionalmente debido a su utilización en la ceremonia japonesa del té y, más recientemente, en helados, dulces, cafés y bebidas contemporáneas. Sin embargo, el té japonés no pertenece exclusivamente a una ceremonia solemne.
Se consume en hogares, restaurantes, oficinas y establecimientos de todo tipo. Puede servirse caliente o frío. Y una botella de té sin azúcar comprada en una tienda de conveniencia probablemente diga tanto sobre el Japón cotidiano como una sofisticada ceremonia del té.
10. Café: Japón vive alrededor de una taza
Otra sorpresa para algunos visitantes es la importancia del café en Japón. El país desarrolló durante décadas una cultura cafetera propia. Existen cafeterías tradicionales conocidas como kissaten, modernas cadenas internacionales, establecimientos especializados en café artesanal y una inmensa oferta de café listo para beber.
Una curiosidad especialmente japonesa son las máquinas expendedoras. En ellas puede encontrarse café en latas tanto frío como caliente, dependiendo de la temporada. Para el extranjero puede resultar extraño sacar de una máquina callejera una lata caliente de café durante el invierno. Para Japón es simplemente martes.
11. Amazake: bebida que engaña con el nombre
Otra bebida particularmente interesante es el amazake. Su nombre contiene zake, lo que podría hacer pensar que estamos frente a otra bebida alcohólica. No necesariamente.
El Ministerio de Agricultura de Japón explica que el amazake tradicional contiene poco o ningún alcohol dependiendo de cómo se prepare, y que se elabora a partir de ingredientes como arroz, koji o residuos de la producción de sake. Es dulce, espeso y posee una larga historia. Puede beberse caliente y está asociado a festividades y costumbres tradicionales.
En un país enamorado de la fermentación, el amazake parece casi inevitable.
Los japoneses tienen reglas para beber
La bebida japonesa posee además un componente de etiqueta social. Tradicionalmente, cuando se bebe sake en grupo, es frecuente prestar atención a las copas de los demás y ofrecer rellenarlas antes que concentrarse exclusivamente en la propia.
La Japan Sake and Shochu Makers Association describe precisamente el acto de servir a otras personas como una muestra de consideración y agradecimiento dentro del grupo. También es habitual esperar al brindis colectivo antes de comenzar. Kanpai! Primero todos. Después cada cual negocia con su hígado.
Izakaya: donde se entiende cómo bebe Japón
Para comprender realmente las bebidas japonesas, conviene visitar un izakaya. No es exactamente un bar occidental ni un restaurante convencional. Es un lugar para beber, comer pequeños platos, conversar y prolongar la noche. En una misma mesa pueden aparecer cerveza, sake, highballs, shōchū, chu-hi y umeshu.
La bebida acompaña a yakitori, sashimi, karaage, edamame, pescado, tofu y decenas de platos pequeños. Esa combinación revela algo esencial sobre la cultura japonesa del beber: muchas bebidas fueron concebidas para convivir con la comida. No necesariamente para beberse solas ni para presumir de botella.
Entonces, ¿qué beben los japoneses?
La respuesta es mucho más extensa que “sake”. Beben sake, por supuesto. Pero también cerveza, shōchū, whisky, highballs, chu-hi, umeshu y awamori. Y cuando no hay alcohol de por medio, aparecen el té verde, el matcha, el café, el amazake y una extraordinaria variedad de bebidas embotelladas.
Japón consigue así algo curioso. Puede conservar una bebida vinculada con rituales de hace siglos y, al mismo tiempo, vender un highball perfectamente preparado en cualquier esquina.
Puede celebrar una ceremonia del té extremadamente formal y después comprar café caliente en una máquina expendedora. Y puede aprender a fabricar whisky de Occidente y terminar haciendo botellas que Occidente persigue desesperadamente.
Quizá ahí esté la respuesta definitiva a qué beben los japoneses. Beben tradición. Beben modernidad. Y, cuando pueden, las mezclan en el mismo vaso.
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