Golpe del tío Sam al alcohol canadiense en una guerra de vecinos

El conflicto comercial entre los dos países norteamericanos ha llegado directamente a las bebidas alcohólicas: desde el whisky al vino, desde la cerveza al vodka.

Alcohol en la frontera: Botella de whisky canadiense Crown Royal Blackberry frente a un puesto de control fronterizo de Estados Unidos, con vehículos, cabinas de inspección y banderas estadounidenses al fondo.

🇨🇦 🇺🇸 INFORME

🟨 Alexander Michaels

El alcohol canadiense —cerveza, vino, sidra, vodka, ginebra y hasta el famoso ice wine— está atrapado en una guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá. Desde finales de septiembre, algunas botellas comenzarían a escasear y otras no ingresarían a los dominios del tío Sam.

_____

La próxima víctima de la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá podría estar en su bar. No será un automóvil, una tonelada de acero o una máquina industrial. Es algo bastante más agradable: esa botella de whisky canadiense que usted compra desde hace años, una cerveza importada, una sidra o uno de los célebres vinos de hielo producidos bajo temperaturas casi polares.

El Gobierno estadounidense ha decidido endurecer las restricciones sobre numerosos productos procedentes de Canadá. El alcohol es uno de los sectores más afectados. Determinadas bebidas canadienses ya están sometidas a aranceles adicionales del 50 %, mientras que una amplia categoría de productos alcohólicos envasados quedará sometida a prohibiciones de importación a partir del 29 de septiembre de 2026.

Entre ellos aparecen nombres que cualquier consumidor reconoce: whisky, cerveza, vino, sidra, ginebra, vodka y ron. Incluso la cerveza sin alcohol figura entre los productos afectados.

La consecuencia para el consumidor estadounidense podría resumirse en tres palabras: menos variedad, incertidumbre y posiblemente precios más altos.

Guerra del ALCOHOL. Crown Royal en un bar de Estados Unidos, sentado frente a la barra con una copa en la mano y una botella de Crown Royal Blackberry en primer plano.

Del arancel a la prohibición del alcohol: no es lo mismo

Conviene distinguir dos medidas que a menudo se mezclan cuando se habla de guerras comerciales. Un arancel no impide que una botella cruce la frontera. Simplemente la hace más cara.

Si un whisky canadiense recibe un arancel adicional del 50 %, el importador debe absorber ese incremento, trasladarlo al distribuidor o, como suele ocurrir, pasarlo al precio que paga el consumidor.

Una prohibición de importación es diferente. La botella no paga más. La botella no entra. Esa diferencia transforma el mercado.

El presidente Donald Trump recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición poco utilizada que permite establecer aranceles adicionales contra países que, según la determinación del Gobierno estadounidense, discriminan el comercio de Estados Unidos.

A partir del 15 de septiembre entraron en vigor cambios en las categorías sujetas al arancel adicional del 50 %, mientras que las restricciones sobre determinados productos alcohólicos envasados tienen como fecha clave el 29 de septiembre.

La escalada se produce dentro de un enfrentamiento comercial mucho mayor. Canadá anunció medidas de represalia sobre 27.600 millones de dólares en productos estadounidenses, con aranceles del 15 %, un 25 % y un 50 % que comenzaron a aplicarse el 8 de septiembre de 2026.

Y en toda guerra de aranceles ocurre algo curioso: los gobiernos disparan, las industrias reciben los impactos y los consumidores terminan pagando la cuenta.

¿Qué alcohol podría desaparecer?

El elemento decisivo no es solo lo que contiene la botella, sino también cómo llega a Estados Unidos. Las restricciones afectan a productos preparados para su venta directa al consumidor.

En esa categoría se encuentran cervezas en botellas y latas, vinos embotellados, sidras y numerosos destilados envasados, incluyendo whisky, vodka, ginebra y ron.

El impacto sobre el whisky canadiense es muy visible. Canadá mantiene una histórica industria de whisky y Estados Unidos constituye un mercado natural y gigantesco para sus productores.

Sin embargo, existe una excepción importante.

Algunos whiskies, licores y cordiales transportados a Estados Unidos a granel, en recipientes superiores a cuatro litros, pueden continuar entrando bajo determinadas condiciones para luego ser mezclados o embotellados en territorio estadounidense.

Es decir, dos whiskies casi iguales podrían recibir tratamientos comerciales diferentes porque uno cruzó la frontera dentro de una botella destinada al supermercado y el otro llegó dentro de un gran contenedor industrial.

El comercio internacional tiene sus misterios. Algunos caben dentro de una botella de 750 mililitros.

El whisky canadiense será uno de los grandes afectados

La industria de los destilados estadounidense calcula que la mayor parte del valor de las importaciones canadienses de bebidas espirituosas podría quedar afectada por las nuevas restricciones.

La Distilled Spirits Council of the United States (DISCUS) ha estimado que 251 millones de dólares en importaciones de destilados canadienses, alrededor del 84 % del valor total importado, quedarían alcanzados por la prohibición.

La organización, curiosamente, no celebra la situación. Su posición refleja uno de los aspectos más interesantes de esta batalla comercial: los productores estadounidenses también temen las consecuencias.

Durante 2025, varias provincias canadienses retiraron bebidas espirituosas estadounidenses de sus comercios en respuesta a medidas comerciales adoptadas por Washington. Según DISCUS, las exportaciones estadounidenses de destilados hacia Canadá cayeron más del 70 % después de aquellas restricciones.

Los canadienses venden menos bourbon estadounidense. Los estadounidenses podrían vender menos whisky canadiense. Difícil encontrar un brindis ganador en esa mesa.

Botella de alcohol icewine canadiense sobre una mesa cubierta de nieve, rodeada de uvas congeladas.

El ice wine, difícil de reemplazar

Entre los productos más particulares afectados aparece el ice wine canadiense. Ontario, la región de Niagara, se ha convertido en uno de los grandes productores mundiales de este vino elaborado con uvas que se congelan en la propia vid.

El proceso concentra sus azúcares y acidez y permite producir un vino dulce con características muy particulares. También existen destacados productores en Columbia Británica.

La dificultad para los comerciantes estadounidenses es que sustituirlo no resulta tan sencillo como reemplazar una cerveza importada por otra.

Productores canadienses sostienen que el auténtico ice wine VQA de Ontario depende de condiciones climáticas específicas y de un método de producción estrechamente relacionado con los inviernos de la región.

Las tiendas estadounidenses podrán buscar vinos dulces producidos en otros países, pero para los aficionados al auténtico ice wine canadiense no será lo mismo.

¿Las botellas desaparecerán el 29 de septiembre?

No. Existe un colchón comercial que podría retrasar el efecto visible de las restricciones.

Importadores y distribuidores mantienen inventarios almacenados dentro de Estados Unidos. En el sector de las bebidas, esas existencias para 30 y 60 días de ventas, dependiendo del producto.

Por esa razón, el consumidor no llegará a una tienda el 30 de septiembre y encontrará mágicamente vacío el espacio donde ayer estaba su whisky canadiense favorito.

El proceso será gradual. Primero seguirá vendiéndose el inventario existente. Después, determinadas marcas comenzarán a reducirse.

Algunas desaparecerán temporalmente. Otras podrían ser sustituidas por productos estadounidenses, europeos, latinoamericanos o de otros mercados. Y aquellas botellas canadienses que sobrevivan mediante categorías permitidas terminarán costando más.

El verdadero impacto podría sentirse con mayor claridad durante octubre y noviembre, cuando distribuidores, restaurantes, bares y comerciantes comienzan a preparar sus inventarios para la temporada de fiestas de fin de año.

Los bares y restaurantes también pagarán la cuenta

La disputa no termina en las licorerías. Un restaurante que ofrece un determinado whisky canadiense en su carta deberá decidir qué hacer cuando no pueda reponerlo.

Un bar especializado en whiskies puede perder determinadas referencias. Una tienda deberá sustituir marcas conocidas por otras alternativas.

Y un importador que durante años invirtió dinero en desarrollar una marca canadiense puede ver interrumpido su mercado.

La Toasts Not Tariffs Coalition, que reúne a 59 organizaciones estadounidenses relacionadas con bebidas alcohólicas y hostelería, ha advertido que las prohibiciones perjudican tanto a consumidores como a las empresas estadounidenses que dependen de la importación, distribución y venta de estos productos.

La organización reclama una solución negociada entre ambos países y sostiene que las restricciones comerciales reducen las opciones del consumidor y crean incertidumbre durante una de las épocas comerciales más importantes del año.

Una guerra donde ambos pierden mercado

Existe una paradoja evidente. Estados Unidos justifica las medidas señalando las restricciones que Canadá ha aplicado contra productos estadounidenses.

Canadá, por su parte, sostiene que sus contramedidas responden a los aranceles estadounidenses.

Washington dice que responde a Ottawa. Ottawa dice que responde a Washington.

Mientras ambos responden, las botellas esperan en la frontera. La industria estadounidense de bebidas espirituosas insiste desde hace tiempo en recuperar un sistema comercial de “cero por cero”, sin aranceles para los destilados entre ambos países.

Ese modelo funcionó durante largos períodos y permitió desarrollar uno de los corredores comerciales de bebidas más importantes del mundo.

La escalada actual demuestra que ese mercado puede alterarse cuando las bebidas alcohólicas pasan de ser productos comerciales a convertirse en instrumentos de presión política.

¿Conviene comprar ahora whisky o vino canadiense?

No existe por ahora razón para pensar que Estados Unidos vaya a quedarse sin whisky canadiense de un día para otro. Pero determinadas marcas podrían comenzar a escasear cuando se agoten los inventarios acumulados antes de la prohibición.

Los productos especializados son los más vulnerables. Un whisky canadiense fácilmente reemplazable podrá perder su espacio frente a una alternativa estadounidense, escocesa, irlandesa o japonesa.

Un vino canadiense minoritario puede desaparecer de la tienda. Y un ice wine de producción limitada será mucho más complicado de sustituir.

Todo dependerá, además, de cuánto dure el enfrentamiento. Si Washington y Ottawa alcanzan un acuerdo rápidamente, la alteración comercial podría ser temporal.

Si las restricciones permanecen durante meses, las consecuencias serán diferentes: los distribuidores buscarán nuevas marcas, los restaurantes modificarán sus cartas y los consumidores descubrirán otros productos.

Y ese último detalle podría convertirse en el mayor problema para los productores canadienses. Porque perder una botella en un estante es desagradable.

Perder al consumidor que compraba esa botella desde hace veinte años es mucho peor. La guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá acaba de entrar en el bar. Y, como sucede con ciertas noches demasiado largas, todavía nadie sabe quién terminará pagando la última ronda.

SE DICE…

✔️

El vino canadiense, incluido el ice wine de Ontario y los vinos de Columbia Británica, enfrenta nuevas restricciones de importación, aunque algunos vinos y bebidas espirituosas enviados a granel quedan exentos.

✔️

Es posible que los consumidores estadounidenses no vean de inmediato escasez ni aumentos de precios, porque los distribuidores suelen mantener entre 30 y 60 días de inventario. Sin embargo, los productos canadienses podrían volverse más difíciles de encontrar a medida que se agoten las existencias actuales.

_____

✅ Whisky canadiense

❇️ Crown Royal

✳️ También importa

_____

+ Información / ENGLISH > FOOD&WINE

_____

https://beberbien.com/sorprendente-mapa-mundial-del-alcohol/: Golpe del tío Sam al alcohol canadiense en una guerra de vecinos

_____

© BEBERBIEN

PLANETADIGITAL@email.com