10 claves sorprendentes de las bebidas energéticas: lo que revela la ciencia
Las bebidas energéticas prometen fuerza, concentración y resistencia. Sin embargo, el consumo frecuente de cafeína, azúcar y estimulantes podría tener efectos inesperados.
🟩 Gabriel Antonio Torrent
Las bebidas energéticas se venden con una imagen difícil de ignorar: músculos, velocidad, deportes extremos, noches interminables y una supuesta reserva de energía capaz de convertir el cansancio en potencia instantánea.
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Resulta, por tanto, paradójico que una bebida asociada comercialmente con fuerza, rendimiento y vitalidad masculina pueda estar relacionada con algunos factores que juegan precisamente en sentido contrario.
La gran pregunta es inevitable: ¿Las bebidas energéticas reducen la testosterona?
La respuesta científica actual requiere prudencia. No existe evidencia suficiente para afirmar que una lata ocasional de bebida energética provoque directamente una caída permanente de testosterona en hombres sanos. Sin embargo, existen varias razones para prestar atención.
El azúcar, las dosis elevadas de cafeína, las alteraciones del sueño, el aumento del estrés fisiológico y ciertos cambios metabólicos asociados al consumo frecuente pueden influir directa o indirectamente sobre el equilibrio hormonal.
Una revisión científica sobre cafeína y testosterona concluyó, precisamente, que los resultados disponibles son contradictorios y todavía no permiten establecer una relación simple de causa y efecto.
Eso no significa que el problema pueda ignorarse. Significa algo más interesante: hay que mirar lo que contiene la lata.

¿Qué contiene realmente una bebida energética?
Aunque las fórmulas cambian según la marca, habitualmente encontramos una combinación de:
- cafeína;
- azúcar o edulcorantes;
- taurina;
- guaraná;
- Vitaminas del grupo B;
- aminoácidos;
- Extractos vegetales;
- Otros estimulantes.
La cafeína merece especial atención.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que algunas bebidas energéticas contienen entre 54 y 328 miligramos de cafeína por 16 onzas, dependiendo del producto.
La agencia considera que hasta aproximadamente 400 mg diarios de cafeína no suele asociarse con efectos negativos en la mayoría de los adultos sanos, aunque la sensibilidad individual puede variar considerablemente.
Es decir: dos bebidas energéticas particularmente fuertes pueden acercar rápidamente a una persona a ese nivel, especialmente si durante el mismo día también toma café, té, refrescos con cafeína o suplementos deportivos. Y entonces comienza el verdadero problema.
1. El azúcar puede disminuir temporalmente la testosterona
Aquí encontramos una de las evidencias más llamativas. Un estudio clínico investigó qué sucedía con la testosterona después de administrar glucosa a hombres. Los investigadores observaron una reducción significativa tanto de la testosterona total como de la testosterona libre después de ingerirla.
Otra investigación posterior confirmó que una carga oral de glucosa o una comida podía provocar una disminución temporal de la testosterona sérica en hombres sanos.
Esto no significa que beber una lata azucarada destruya la producción hormonal. La disminución observada es aguda y transitoria. Pero sí plantea una pregunta importante cuando el patrón deja de ser ocasional y se transforma en cotidiano.
Además, un análisis poblacional realizado en hombres estadounidenses de entre 20 y 39 años encontró una asociación significativa entre el consumo de bebidas azucaradas y niveles bajos de testosterona. Al tratarse de un estudio observacional, no demuestra por sí mismo que las bebidas fueran la causa directa.
La diferencia entre asociación y causalidad es fundamental. Pero también sería imprudente ignorar la señal.
2. Cafeína y testosterona: una relación mucho más complicada
Aquí desaparecen las respuestas fáciles. La cafeína no parece funcionar simplemente como un interruptor que hace bajar la testosterona. Algunos estudios incluso han observado aumentos temporales de testosterona después de consumir cafeína durante el ejercicio.
En una investigación realizada con deportistas, las concentraciones de testosterona aumentaron durante el entrenamiento tras recibir cafeína, aunque las dosis más altas también elevaron considerablemente el cortisol.
Otras investigaciones poblacionales no han encontrado una relación lineal clara entre consumo de cafeína y testosterona. Por eso sería incorrecto afirmar: “La cafeína baja la testosterona.”
La evidencia científica no permite una conclusión tan categórica. El verdadero peligro podría aparecer por otra ruta: el sueño.
3. Dormir menos puede ser enemigo de la testosterona
Imagine esta secuencia. Una persona está cansada. Toma una bebida energética. Permanece despierta más tiempo. Duerme peor. Al día siguiente está nuevamente cansada. Entonces toma otra. Es el clásico préstamo energético con intereses.
Un amplio estudio publicado en BMJ Open, realizado entre más de 53.000 estudiantes universitarios, encontró que un mayor consumo de bebidas energéticas estaba asociado con menor duración del sueño, mayor dificultad para dormir y más despertares nocturnos. Y aquí aparece la testosterona.
Un pequeño estudio experimental publicado en JAMA encontró que hombres jóvenes sometidos durante una semana a dormir solamente unas cinco horas por noche presentaron niveles diurnos de testosterona aproximadamente 10% a 15% inferiores a los observados después de períodos de sueño más prolongados.
Existen otros estudios que no han reproducido exactamente este efecto, por lo que tampoco debe interpretarse ese porcentaje como una regla universal.
Pero la relación entre sueño insuficiente, salud metabólica y funcionamiento hormonal merece atención. Así, aunque una bebida energética no reduzca directamente la testosterona, puede favorecer hábitos que terminen perjudicando el entorno hormonal.
4. El peligro del círculo cafeína–insomnio–cafeína
Aquí está uno de los mayores problemas del consumo habitual. La bebida energética resuelve temporalmente el síntoma —el cansancio—, pero no necesariamente su causa.
El consumidor obtiene unas horas de alerta gracias a los estimulantes. Sin embargo, si consume cafeína tarde, puede retrasar el sueño o reducir su calidad. Como duerme menos, al día siguiente necesita nuevamente un estimulante. Y el ciclo vuelve a comenzar.
Con el tiempo pueden aparecer:
- fatiga persistente;
- irritabilidad;
- dificultades para dormir;
- dependencia psicológica de la cafeína;
- menor rendimiento sin estimulantes;
- alteraciones metabólicas.
La lata no crea energía. Simplemente modifica temporalmente cómo percibimos el cansancio. La factura sigue sobre la mesa.
5. ¿Y las bebidas energéticas sin azúcar?
Aquí tampoco conviene simplificar. Eliminar el azúcar evita la enorme carga de azúcar añadida presente en algunas bebidas energéticas tradicionales.
Desde ese punto de vista, una versión sin azúcar puede eliminar uno de los factores metabólicos mencionados anteriormente. Pero sigue pudiendo contener grandes cantidades de cafeína.
Por tanto, continúa existiendo la posibilidad de:
- insomnio;
- nerviosismo;
- palpitaciones;
- ansiedad;
- alteraciones del descanso.
En relación específicamente con la testosterona, no existe evidencia sólida que permita afirmar que los edulcorantes utilizados habitualmente en estas bebidas produzcan una disminución clínicamente significativa de testosterona en seres humanos.
Conviene desconfiar de titulares que aseguren lo contrario sin aportar estudios sólidos.
6. ¿La taurina reduce la testosterona?
La taurina es probablemente uno de los ingredientes más injustamente sospechados de las bebidas energéticas. Su presencia junto a cafeína y otros estimulantes ha provocado numerosas teorías.
Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que la taurina de las bebidas energéticas reduzca por sí misma la testosterona humana.
Las fórmulas comerciales contienen múltiples ingredientes simultáneamente, por lo que atribuir un efecto hormonal a uno solo resulta científicamente complicado.
Una revisión científica sobre los posibles efectos adversos de las bebidas energéticas encontró preocupaciones relacionadas con diferentes sistemas del organismo y señaló resultados experimentales sobre función reproductiva masculina.
Pero buena parte de las evidencias hormonales proceden de estudios animales o experimentales que no pueden trasladarse automáticamente al consumo habitual humano.
Un ratón de laboratorio no es un señor tomando una lata camino del trabajo. La diferencia importa.
7. Testosterona, obesidad y metabolismo
Existe además un efecto indirecto que merece atención. El consumo habitual de grandes cantidades de bebidas azucaradas puede favorecer un exceso de calorías dentro de una alimentación poco equilibrada.
El aumento excesivo de grasa corporal está relacionado con alteraciones metabólicas que, a su vez, pueden acompañarse de niveles inferiores de testosterona en algunos hombres.
Por esa razón, analizar únicamente la bebida puede ser demasiado limitado. Hay que observar el conjunto: bebidas azucaradas + exceso calórico + sedentarismo + mala alimentación + poco sueño.
Ese cóctel puede ser mucho más preocupante para la salud hormonal que cualquiera de sus componentes considerados aisladamente.
8. ¿Una bebida energética ocasional es peligrosa?
Para la mayoría de los adultos sanos, una bebida energética ocasional y dentro de límites razonables de cafeína no ha demostrado provocar una reducción permanente de testosterona.
El contexto cambia cuando nos referimos a dos, tres o cuatro latas diarias durante meses o años.
Especialmente si el consumo está acompañado por falta de sueño, mala alimentación o utilización simultánea de otros productos con cafeína.
También hay que tener cuidado con algo muy frecuente entre jóvenes: mezclar bebidas energéticas y alcohol.
La cafeína no elimina los efectos del alcohol. Puede hacer que la persona se sienta más despierta mientras continúa intoxicada por el alcohol, aumentando potencialmente conductas de riesgo.
9. ¿Cuándo debería preocuparse un hombre?
Una persona que consume bebidas energéticas habitualmente debería considerar reducirlas si aparecen síntomas como:
- insomnio persistente;
- palpitaciones;
- ansiedad;
- temblores;
- dolores de cabeza;
- agotamiento durante el día;
- necesidad creciente de cafeína.
Si además aparecen síntomas compatibles con testosterona baja —por ejemplo, disminución persistente del deseo sexual, pérdida inexplicable de fuerza o masa muscular, problemas de erección o cansancio prolongado—, lo correcto no es diagnosticar el problema mirando una lata. Debe consultarse a un médico.
La testosterona se determina mediante análisis de sangre realizados bajo condiciones apropiadas y su interpretación requiere considerar edad, horario de extracción, medicamentos, enfermedades y otros factores.
10. Entonces, ¿las bebidas energéticas reducen la testosterona?
Aquí está la conclusión. No está demostrado que el consumo ocasional de bebidas energéticas cause directamente una reducción permanente de testosterona en hombres sanos.
Pero tampoco podemos afirmar que sean completamente irrelevantes para la salud hormonal. Existen tres mecanismos especialmente importantes:
Azúcar: Puede producir disminuciones temporales de testosterona después de grandes cargas de glucosa, y el consumo frecuente de bebidas azucaradas se ha asociado con niveles inferiores de testosterona en determinadas poblaciones.
Cafeína: Su relación directa con la testosterona continúa siendo contradictoria; algunos estudios muestran aumentos temporales y otros asociaciones diferentes.
Sueño: Las bebidas energéticas están asociadas con peor descanso entre consumidores frecuentes, mientras que determinados estudios experimentales indican que restringir severamente el sueño puede disminuir la testosterona.
Por tanto, quizá la pregunta correcta no sea solamente:
“¿Esta bebida baja mi testosterona?”.
La pregunta más útil sería: “¿Qué está haciendo mi hábito de consumir bebidas energéticas con mi sueño, mi metabolismo y mi salud?”
Porque una lata ocasional probablemente no sea el enemigo. El verdadero problema puede comenzar cuando necesitamos una lata para despertar, otra para trabajar, otra para entrenar y quizá otra para llegar despiertos hasta medianoche.
En ese momento ya no estamos tomando energía. Estamos pidiendo prestadas horas al organismo. Y el cuerpo, como cualquier banco serio, tarde o temprano pasa la cuenta.
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✅ Testosterona
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