Y ahora, en lata
Un nuevo estilo…
🟪 Rodolfo Samper
«¡Me encanta esta lata!», exclamó mi hija de 22 años cuando abrió el refrigerador. Tomó la lata de vino de 250 mililitros de Lil Fizz, y la acarició en sus manos, como una modelo de televisión mostrando una crema milagrosa de maquillaje.
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«Es oro rosa, un color perfecto para los milenarios, y este guión de bricolaje es genial», dijo. El etiquetado incluye tres líneas que describen el vino como «con sabor a sol» y con la cantidad justa de efervescencia.
En los próximos años, es probable que veamos una proliferación significativa de vino enlatado en el mercado global.
Originalmente, este formato se consideraba una categoría de nicho, adoptada principalmente por bodegas innovadoras que buscaban captar la atención de un nuevo segmento de consumidores.
Marcas pioneras como Field Recordings en Paso Robles, California, Underwood en Oregon y Old Westminster en Maryland fueron las primeras en apostar por este método, experimentando con la conveniencia y portabilidad que ofrecen las latas.
En la actualidad, esta tendencia se ha expandido notablemente. Por ejemplo, Santa Julia, una reconocida bodega argentina que apuesta por etiquetas orgánicas y productos accesibles, ha lanzado vinos en latas de 375 mililitros. Además, complementa estas latas con koozies, que ayudan a mantener el vino frío, y tapas de plástico para preservar su frescura una vez abiertas.
UN TINTO JOVEN
Asimismo, Amble & Chase ofrece un rosado francés enlatado, comercializado a 22 dólares por un paquete de cuatro latas de 250 ml, mientras que Old Westminster ha introducido una línea de spritzers bajo la marca Better Wine, también en latas de 250 ml.
Cada vez son más las grandes bodegas que se suman a esta tendencia.
Ste. Michelle Estates, la principal productora del estado de Washington, ya comercializa sus vinos en latas, y Bonterra ha lanzado los primeros vinos orgánicos californianos en este formato, con opciones como sauvignon blanc, rosado y un tinto joven en latas de 250 ml, vendidas a 20 dólares el paquete de cuatro unidades.
Aunque la cuota del vino en lata sigue siendo pequeña en comparación con el mercado total de vino, las ventas no dejan de crecer año tras año. Según Beverage Media, este formato gana terreno rápidamente, impulsado en parte por la entrada de importantes casas productoras como Trinchero y Ste. Michelle, lo que augura un aumento sostenido de su popularidad.
MÁS AMIGABLE
El formato enlatado se promociona no solo por su practicidad, ideal para picnics y excursiones, sino también por otras ventajas como su peso ligero en comparación con las botellas de vidrio.
Desde una perspectiva ecológica, las latas de aluminio resultan ser una opción más amigable con el medio ambiente debido a que generan una huella de carbono menor durante la producción y el transporte. Además, el aluminio es un material que se recicla con mayor eficiencia y tiene un valor añadido en el mercado del reciclaje frente al vidrio.
El tamaño de las latas también resulta un punto clave en la aceptación de este formato.
Las latas de 375 ml, ligeramente más grandes que un refresco tradicional de 355 ml, se presentan como un sustituto lógico para las medias botellas, un formato que no logró consolidarse debido a la falta de entusiasmo tanto de consumidores como de bodegas, pese a su aparente conveniencia para quienes no desean abrir una botella completa o consumir el vino sobrante.
Sin embargo, las latas de 250 ml parecen ser el tamaño ideal para muchos consumidores, ya que ofrecen una porción generosa que puede completar una velada sin desperdicios.
UN NUEVO ESTILO
Un estudio realizado por Robert Williams Jr. de la Universidad de Susquehanna, junto con Helena Williams y Matthew Bauman de la Universidad de Texas Tech, reveló que entre los 1.700 consumidores encuestados, el 47 % prefería latas de 250 ml, a pesar de que solo la mitad de las bodegas que vende vino enlatado ofrece esta medida.
Cabe destacar también un aspecto regulatorio que influye en la disponibilidad del vino enlatado en Estados Unidos: debido a normativas federales, las latas de 250 ml deben venderse en paquetes de cuatro unidades, mientras que otras presentaciones, como las latas de 500 ml, 375 ml y 187 ml, pueden comercializarse individualmente. Este detalle afecta la forma en que las bodegas planifican sus estrategias de venta y marketing.
En definitiva, el vino en lata está en auge gracias a su conveniencia, sostenibilidad y adecuación a los nuevos estilos de vida de consumidores jóvenes y urbanos, que valoran la practicidad sin renunciar a la calidad.
La combinación de innovación, conciencia ambiental y cambios en las preferencias de consumo aseguran que esta modalidad continuará creciendo y diversificándose en el futuro cercano, transformando la experiencia de disfrutar vino fuera del ámbito tradicional.
NOTA:
Es artículo está más enfocado en Estados Unidos, pero la misma tendencia sigue en mercados de vinos más influyentes, como en España, Francia e Italia.
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