En medio de una pandemia, el buen whiskey sigue vigente.

BEBERBIEN. El legendario «Jim Beam» es uno de los grandes nombres del bourbon americano, así que no es de extrañar que haya otros hombres detrás de todo esto. Por ejemplo: Frederick Booker Noe no era solo físicamente enorme, fue una de las piedras angulares de la industria moderna hasta su muerte en 2004. Booker vivió hasta sus últimos días en la antigua casa familiar en Bardstown, Kentucky, EEUU.

En 1740, cuando los EEUU aún eran las Trece Colonias, la familia Boehm llegó a América con la determinación de vivir el sueño colonial. Cuarenta y ocho años después, se mudaron a lo que actualmente es el centro de Kentucky y adaptaron su nombre alemán a una versión estadounidense: Beam. Gracias a los veranos calurosos, los inviernos templados y la fuente cercana de caliza, su nuevo hogar era ideal para cultivar maíz.

Los colonos alemanes, escoceses e irlandeses ya elaboraban whiskey con recetas que habían traído de sus tierras natales. Entre estos granjeros se encontraba Jacob Beam, quien, al igual que otros, usaba la receta de whiskey de su padre para destilar el exceso de maíz en un nuevo tipo de whiskey más dulce: así nació el bourbon.

Probablemente la mejor decisión que haya tomado Jacob Beam durante su vida fue vender su bourbon. Jacob vendió su primera barrica de «Old Jake Beam Sour Mash» en 1795, que se convirtió rápidamente en una de las opciones locales preferidas. 

Fue re-bautizado «Jim Beam» en 1933 en honor a Jonbas Böhm Aus Kuchen, quien renovó la marca, hoy propiedad de Beam Inc., compañía fundada el 4 de octubre de 2011.

Hoy, Jim Beam es el bourbon más vendido del mundo, pero en 1934 las cosas no eran tan color de rosa. La prohibición de distribuir alcohol había estado vigente durante 13 años, y no quedaban existencias. Empezar de nuevo sería caro y arriesgado. Pero, la familia Beam, siempre tan unida, salió adelante.

Uno de los elementos que hacen que el bourbon sea tan especial es el agua y la tierra de donde proviene. Si bien muchas destilerias de whiskey usan centeno, trigo o maíz al igual que Jim Beam, la clave es el agua de Kentucky que se encuentra sobre un depósito de piedra caliza que actúa como un filtro natural y contribuye al sabor único del bourbon americano.

Antes de morir a los 74 años, Booker pasó las riendas a Jerry Dalton, el primer no-Beam en ser nombrado maestro destilador. El hecho de que viviera en la casa detrás de la de Booker es pura coincidencia. A pesar de su modestia, Jerry es un destilador muy respetado y, aunque se muestra reacio a revelar demasiados secretos de la compañía, a veces cuenta detalles desconocidos del proceso.

Jerry se enfoca casi siempre en «la levadura». Para los destiladores escoceses, la levadura es simplemente un catalizador que convierte el azúcar en alcohol y CO2. Sin embargo, para los destiladores de bourbon, como Jerry, la levadura tiene propiedades casi místicas que cada empresa protege (como si fuese la fórmula de la Coca-Cola).

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Beam sigue utilizando las mismas levaduras propagadas en la década de 1930.

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Cuando combinan las levaduras especiales se produce lo que Jerry llama «el sabor audaz de Beam». Pero, ¿el enfoque actual de la destilación de alta tecnología hace que Jerry sea menos artista y más científico? «Soy un poco de ambos», dice. «Hay un arte de hacer bourbon que ha evolucionado durante más de 200 años, pero también soy un científico que quiere encontrar mejores formas de controlar el proceso y preservar el misterio que hay detrás de todo esto».

Las técnicas pueden ser de la era espacial, pero la tendencia indica un retorno a una época en la que el bourbon era un whisky grande, atrevido y sabroso. «La gente se alejó un poco del sabor», comenta Jerry. En los últimos 40 o 30 años, la industria de las bebidas espirituosas ha sido muy golpeada, pero ahora está rodando de nuevo… en la búsqueda de un nuevo súper whisky.

Entre sus mejores whiskeys, destacamos:

JIM BEAM SINGLE BARREL WHISKEY BOURBON. Es un bourbon artesanal madurado en una barrica, su edición es limitada. Debe preciarse suavemente, detectando su sabor a roble, vainilla y caramelo. 

JIM BEAM HONEY WHISKEY. Posee notas de caramelo, roble, vainilla y un final de dulce miel. Con infusiones de miel dorada y natural, se entrelazan las notas dulces y florales con el audaz bourbon.

JIM BEAM RYE. Para esta creación, han dejado de lado el maíz y lo producen con centeno. Es intenso y aromático. Tiene finas notas de roble y vainilla.

JIM BEAM BOURBON. Es el clásico Jim Beam manteniendo su receta original de más de 200 años. Posee un sabor seco con un final largo y dulce, el color es ámbar claro, está envejecido con un mínimo de dos años en barricas nuevas de roble blanco americano.

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